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El

masculino: “Una mujer es más honrada que un hombre”. Eso decía el excelente gobernador. Y yo, le creo. ¿Alguien de estos ve con verdadero amor a Cuernavaca’ ¿Uno solo que le podamos creer? Bueno, ese amor naciente o viejo, profundo o superficial, está a punto de escoger a su siguiente pareja, solo que luego de tanto maltrato por años, muchos ya, les tiene varias pruebas a superar a estos prospectos, desafíos la mayoría muy difíciles. En una palabra: si vuelven a engañar a Cuernavaca –como el último que la poseyó y ahí se forma de nuevo, haciéndose el zonzo, sonriendo con las manos en el bolsillo y mirando hacia arriba—puede irles muy mal, porque los ciudadanos espectadores igualmente dañados por las rapaces administraciones, tienen también facturas qué cobrar. Vamos a colocar en adelante solo unas cuantas condiciones que deberá hacer quién gane al minuto de su llegada, sino esto será su tumba y no irán a ningún lado. Debemos subrayar en lo que ya todos saben, tanto el morelense común como los más altos funcionarios de los gobiernos, estatal y federal y con más razón el municipal: Cuernavaca, nuestra, mi, su amada ciudad, ha sido vendida por partes, la han destazado hace ya algún tiempo, pero estos últimos años en forma criminal. Las dependencias y organismos más importantes, los que generan el pago directo del contribuyente, dejo de ser obligación directa del ejecutivo municipal, las han concesionado y cobran “por adela” o reciben su mensualidad de muchos millones. No es una sola dependencia. Tampoco es casual que la mayoría que son presidentes en Cuernavaca, jamás tengan en su vida problemas económicos, aunque lleguen al cargo sin ninguna propiedad. Pero bueno, un anhelado amor les va a costar. Anoten, por favor, dónde no DEBEN PERMITIR sigan las concesiones a particulares: 1.- El Sistema de Agua Potable de Cuernavaca. 2.- Secretaría de Desarrollo Sustentable. 3.- Secretaría de Obras Públicas. 4.- Uso del Suelo (de quien dependa, no importa, es un gran negocio). 5.- Catastro. 6.- Predial. 7.- Talleres de Vehículos oficiales. 8.- Recursos Materiales. 9.- Los Servicios Públicos. 9.- La Tesorería. Estos lugares, lo saben la mayor parte de los candidatos, son los negocios a “trabajar” para recuperar lo antes posible cualquier inversión o compromiso. Según la leyenda urbana, varios de estos organismos y dependencias fueron pagados por los tres años en esta administración, de ahí el estrepitoso fracaso de Antonio Villalobos que, insistimos, hoy trata de cubrir su inexplicable rapacería y enriquecimiento, en una nueva postulación comprada al Partido del Trabajo. Este sujeto es el ejemplo claro de la conversión de ser o no presidente de Cuernavaca en tiempos de grave crisis. Llegó en la modestia del burócrata y se encuentra y va a salir como un nuevo millonario. La cárcel no parece ya su siguiente destino, lo han sometido, ha agachado bien la cerviz y como sucede en los últimos tiempos, ha sido perdonado por unos cuantos que nada tienen que ver con la justicia. Quizá en la pequeñez intelectual y política de este muchacho Villalobos, esto que se escribe, sea “un golpe por sus alcances electorales”. Ya lo verán el siete de junio. Es simple: tratamos de un ladronzuelo de toda su vida converso a verdadero bandido estos dos años y fracción. Y lo repetimos: lo han perdonado quienes manejan los hilos del actual sistema, y han sometido a la justicia. ¿Así se va a quedar? Villalobos es una fuerte carga para quienes pretenden exonerarlo a cambio de su rendición largamente cantada, en su momento hasta ellos, los perpetradores de la injusticia, serán exhibidos, porque el saqueo abierto a Cuernavaca ha vivido su esplendor ahora mismo con este pillo y su banda. Es el ejemplo de lo que no debe ser en la hoy más amada Cuernavaca. Así, sujetando esas oficinas que mencionamos, una administración de tres años sería capaz de darle vuelta al hoyo financiero que se tiene hace mucho. Y se preguntaran y el que escribe también: ¿Cómo hacerlo y con quiénes? Los habitantes de la ciudad no están para hacerle “al policía chino” ni meterse en lugares cuyo manejo es nauseabundo, hiede a cuadras lejanas. Pero sí se encuentra la autoridad obligada a abrirse a la ciudadanía. Por ejemplo, existe en el Sapac un órgano ciudadano, al que no sabemos cuanto acceso le den a la verdadera información. Sería la única parte que respetemos de este esquema, a la gente común, a la de buena fe. Evitar suspicacias de corrupción sería más factible si este organismo informa en un boletín aprovechando la gratuidad de las redes sociales, el estado físico y financiero que guarde, cada mes, cuando menos. Como lo reciben y qué comportamiento tiene. Deben verdaderamente Ciudadanizar la administración pública municipal, para evitar lo que ya es tan común como frecuente: la venta de organismos y secretarías completas. Que igual existan comités ciudadanos, hombres y mujeres, que revisen en que forma se manejan en Obras Públicas, Desarrollo Sustentable, Predial, Catastro, en la Tesorería, que informen públicamente a la sociedad como se encuentra su estado financiero, así sean perdidas. Tienen que poner filtros en cada área, porque la estadía temporal de los jefes –si bien les va, tres años—genera la prisa por llevarse lo que puedan. ¿Quiénes revisan las condiciones financieras y operativas de las oficinas municipales? Los regidores y, se supone, los diputados y, como dicen pero no siempre funciona, los órganos auditores estatal y federal. Reza el dicho: --“Cuando cabeza grande se enoja, cabeza chica no piensa” En este caso: --“Cuando cabeza grande ordena, cabeza chica obedece”. Por ello, cuantos más ciudadanos participen en la fiscalización municipal, mayores posibilidades de evitar la corrupción se da. ¿Quién no confía en la honorabilidad de una señora de la colonia Lagunilla para revisarle, cada semana o quincena, las cuentas al organismo del agua, o a la oficina del presidente? ¿O un señor de La Barona, Flores Magón, Lienzo Charro, Chipitlán a La Estación? Ya manifestado el “gran amor por Cuernavaca”, comenzamos a revisar quién de ellos –y ella, la señora Honorina—verdaderamente trae la intención de cuidar a la amada tierra que nos ha visto nacer a muchos y actúa en consecuencia a las necesidades de nuestra capital y no, como ha sido costumbre y parece se va a repetir esta ocasión, terminar de saquearla y quitarle su última gota de vida. ¡Qué vida tan extraña en este mundo en los hechos surrealista¡ ¿A quién se le ocurre en este momento competir por un cargo pública? Dejemos la duda razonable a los Grandes Amantes de La Eterna Primavera, a aquellos que la quieren recuperar para bien, pero tenemos que manifestar la certeza que, si gana un “desamorado” en sus entrañas, va a terminar con ella. Así que, está cantado el asunto: ¿Amor o Riqueza?

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